Entrevista a la nueva rectora del Colegio Einstein, Sra Raquel Katzkowicz
Por Avi Grun
Gracias Raquel por concedernos esta entrevista. En primer término quisiéramos que nos esboces algo respecto de tu persona y tu familia a la par que insertes, donde sea pertinente, datos sobre tu formación académica.

Gracias Avi por darme esta oportunidad de comunicarme, a través de la Revista con toda la Comunidad judía de Quito y así poder agradecerles en mi nombre y en el de mi esposo por la calidez con la que fuimos recibidos desde nuestra llegada.

En cuanto a mí, antes que nada soy la hija de Rosa y Moisés Katzkowicz, esposa de Bernardo Ejgenberg, la madre de Ariel, Gabriel, Orit y Jonás y abuela de Tamar, Déborah y Ruth. Me considero una apasionada por los temas vinculados a la educación de niños y jóvenes en términos de calidad y equidad y una militante en relación a la continuidad del judaísmo en un marco de pluralismo ideológico.

En cuanto a mi formación soy Profesora de Química, Profesora de Hebreo y Estudios judaicos, tengo una Maestría y un Doctorado en Educación y varios postgrados en Gestión de Instituciones Educativas. He trabajado por 28 años en Instituciones de educación judía en el Uruguay, 16 de ellos en cargos de Dirección institucional. He sido docente del Doctorado en Educación de la Universidad de la Empresa en temas de Cultura y de Innovación institucional y soy Consultora permanente de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO en las áreas de Educación Científica y de Educación Secundaria.

He tenido el privilegio de recibir varios reconocimientos por mi tarea profesional entre los que destacaría el Premio Max Fisher al mejor educador judío de la diáspora (2003), el reconocimiento del Parlamento Uruguayo en el año 2004 en relación a los “Esfuerzos en pos de una Educación de Calidad y centrada en Valores” y la distinción que me hizo el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) otorgándome la condición de Profesor adjunto en el año 2006.


Quisiéramos asimismo conocer algo sobre tu estadía en Israel, tu desempeño docente en Uruguay así como en tu participación en distintos programas y asesorías de espectro más amplio.

Entre los años 1971 y 1975 viví en Israel con mi esposo donde nacieron mis hijos mayores Ariel y Orit. Allí estudié para mi Licenciatura en Bioquímica en la Universidad de Tel Aviv. Siempre he estado vinculada ideológica y afectivamente con Israel, relación que he nutrido a lo largo de toda mi vida con estudios, vínculos interinstitucionales y vivencias profesionales, personales y familiares.

Tuve el privilegio de participar prácticamente en forma anual, a partir de los 90, en cursos en Israel auspiciados por el Departamento de Educación Judía y Sionista de la Agencia Judía, en diversas áreas de la educación, pero en particular en trabajos teóricos y prácticos sobre modelos de innovación educativa donde Israel ha sido líder indiscutido como son la educación para la diversidad y la educación democrática así como la gestión institucional en contextos especiales. Estas propuestas, adaptadas a la realidad contextual de cada país y de cada escuela provocaron cambios en muchas escuelas judías que fueron modelos de referencia para instituciones del Uruguay y de la Región.

En otras áreas de la educación y a través de mi trabajo para la UNESCO he realizado investigaciones, conferencias, asesoré organizaciones gubernamentales, instituciones públicas y privadas y publiqué trabajos sobre temas vinculados con la Enseñanza de la Ciencia y la Educación Secundaria en la Región Latinoamericana y Caribeña.

En las escuelas a mi cargo en particular y en colaboración con la UNESCO pudimos implementar y sostener innovaciones en Didáctica de las Ciencias, en Educación para el Desarrollo sostenible y en proyectos de promoción de la salud, los valores humanos y la paz.


Qué ha significado el judaísmo para ti y cuáles a tu juicio son los principales desafíos que enfrentan las instituciones educativas, principalmente latinoamericanas, en su transmisión.

Mi judaísmo se integra naturalmente a mi identidad personal puesto que nací y crecí en un marco familiar y comunitario que reconoce en el judaísmo el marco de valores que conduce nuestra forma de vida y nuestra identificación con la historia y la memoria de nuestro pueblo y con el Estado de Israel.

Entiendo que entre los grandes desafíos que tiene la educación judía en las Instituciones latinoamericanas de educación formal y no formal en primer lugar, se encuentra el de resignificar el mensaje del judaísmo para nuestra cotidianeidad, darle sentido a nuestro pasado, a nuestra memoria como pueblo en nuestra realidad vivencial cotidiana.

La educación judía debe compartir y distribuir el legado judío entre las futuras generaciones que tendrán a su cargo continuar aportando para la continuidad de la Historia judía, Historia que se nutre de las narraciones de las historias personales de todos y cada uno de nosotros y de quienes nos precedieron. El objetivo más importante para los educadores judíos debería ser facilitar el camino para que, desde el conocimiento de la Historia del judaísmo y del sionismo, de las Fuentes judías, del Idioma Hebreo y del compromiso con el Estado de Israel los niños y los jóvenes construyan su identidad.

Tanto Hannah Arendt (1993) como Paul Ricoeur (1996) sostienen que la cuestión de la identidad gira alrededor de la pregunta “¿quién soy?” y que para responder a la misma es necesario narrar o contar una historia. Arendt plantea que la acción es creadora de historia pero que esta historia se debe entender como relato mientras que Ricoeur agrega que la historia narrada no puede ser sostenida en el vacío sino que se debe asentar en la memoria, que se constituye así en fuente del presente. Como la memoria es interpretativa el recuerdo de los acontecimientos del pasado permite resignificar el sentido que los mismos tienen para el presente. Y esta es la gran tarea de los educadores.

Frente a este desafío los caminos a transitar son variados pero yo diría que todos ellos deberían asentarse en tres grandes pilares que son los que yo he sostenido siempre desde mi tarea profesional:
  1. el respeto al estudiante
  2. el respeto al profesional de la educación
  3. la profesionalización de los educadores y de la gestión de calidad de las instituciones educativas.

    En cuanto al primer pilar, el respeto al estudiante, lo que quiero destacar es que deben respetarse y comprenderse dentro de la Institución sus intereses, sus capacidades, sus sentimientos así como sus valores personales y comunitarios. Las familias perciben claramente que en esta Sociedad del Conocimiento en la que vivimos las Instituciones educativas son la vía idónea para asegurarles a sus hijos la mejor inserción personal, académica, social y económica en el futuro por lo cual las Instituciones judías tienen la obligación de asegurarles la mejor formación en todas las áreas para poder aportarles también educación judía que les dé el marco de valores judíos que han iluminado y enriquecido a toda la humanidad.

    El segundo aspecto que me gustaría considerar es la necesidad de ofrecerle al educador judío el marco de respeto que le corresponde por su status profesional y por la responsabilidad que recae en sus hombros en relación a la transmisión del legado judío a las nuevas generaciones y de proporcionarles las herramientas más adecuadas para construir proyectos de vida que les resulten cada vez más significativos y relevantes para ellos y sus familias en el marco de los valores judíos. El producto de la labor del educador judío es la continuidad del judaísmo por lo cual entiendo que cada institución educativa judía así como la comunidad judía toda deberían estimular y reconocer su tarea.

    El tercer y último aspecto al que me gustaría hacer referencia es la necesaria profesionalización de los docentes judíos y la búsqueda de una mejor gestión de calidad en las instituciones de educación judía. Por todo lo que hemos manifestado debemos asegurarles a los docentes escenarios de capacitación permanente y acceso a los materiales didácticos más actualizados. Por otro lado debemos asegurar que las instituciones educativas tengan una gestión de calidad, evaluando lo que se realiza en las mismas permanentemente y ajustando en base a estas evaluaciones su tarea. Vemos de fundamental importancia también involucrar y comprometer a todos los miembros de la comunidad educativa (alumnos, padres, ex alumnos, docentes, directivos) en sus programas.


    Coméntanos sobre esta nueva etapa de tu vida en Quito y el desafío que encaras una vez que has asumido la rectoría del Colegio Einstein.

    Creo que es un gran desafío comenzar este nuevo capitulo de mi vida profesional en el Colegio Alberto Einstein y quisiera agradecer a la Cooperativa del Colegio por haberme dado la oportunidad de liderar este proyecto.

    El equipo de trabajo con el que me encontré en el Einstein es extraordinario por la calidad de su gente, su profesionalismo, su compromiso institucional y por su voluntad para mejorar permanentemente. Otro rasgo que quisiera destacar es la preocupación de todos por apoyar y acompañar a cada uno de los alumnos a lo largo de los años en su pasaje por el Colegio.

    Tiene para mí un interés muy particular, por todo lo que planteé anteriormente la forma en que el proyecto educativo institucional se nutre y enriquece con las fuentes de la cultura judía como ocurre en el Einstein.

    En cuanto a nuestra inserción en la Comunidad Judía de Quito debo decir que a pesar de ser una comunidad muy pequeña hemos encontrado en ella un fuerte compromiso por la continuidad judía y un clima de aceptación, respeto y afecto entre sus integrantes. Las actividades que se ofrecen tanto en lo religioso, como lo educativo, lo cultural y lo social aportan y profundizan este compromiso.

    Una importante lección que nos trae la Torá es que el mundo no está acabado sino que nosotros debemos seguir construyéndolo día a día. En este hacer y construir nosotros también nos hacemos y nos construimos como seres humanos capaces de hacer Tikun Olam, de reparar al mundo. Todos podemos buscar nuestra propia forma de cumplir con ésto, de realizar un aporte positivo a este mundo, entendiendo que para hacerlo debemos comenzar por nosotros mismos y por nuestro entorno más cercano: nuestra familia, nuestra escuela, nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país. Confío que pueda tener en los próximos años la posibilidad de aprovechar esta oportunidad que me han dado de construir y construirme (livnot u le hivanot) en el Colegio Einstein, en esta Comunidad y en este hermoso país.